Ricardo Miró

Todo panameño sabe aunque sea un verso suyo, por más alejado que se esté de las letras; cada quien ha sentido palpitar su corazón cuando ha recitado o ha escuchado versos como «¡ Oh patria tan pequeña, / Tendida sobre un istmo / donde es mas claro el cielo y mas vibrante el sol. / En mi resuena toda tu música, lo mismo / que el mar en la pequeña celda del caracol!

autor de textos poéticos básicos dentro de las letras y dentro del movimiento hispanoamericano del postmodernismo, como Preludios, La Leyenda del Pacífico, Caminos Silenciosos y Antología poética entre otros.

Nacio en la ciudad de Panamá en 1883 y muere un 2 de marzo de 1940.

Fuente: La prensa edición Extra Centenario, 27 de abril de 2003, edición No. 8 de 38.

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José Dolores Moscote

Fue maestro de escuela primaria; inspector general de enseñanzas; y profesor de castellano, psicología y filosofo de escuelas secundarias. Fue, además, rector del Instituto Nacional. Moscote culmino su trayectoria de educador como catedrático de Filosofía del Derecho, de Ciencia Política, y de Derecho Constitucional y Administrativo; Decano de la Facultad de Derecho y Decano General de de la Universidad de Panamá. Este último cargo no existía. Fue creado para él por la Asamblea Nacional en 1936, como reconocimiento a sus méritos y servicios a la educación nacional.

Tomado del Diario la Prensa Edición Extra Centenario, Domingo 20 de abril de 2003.Página No. 3.

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Fundación de la escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega

 

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Esta escuela surgió a inicios del siglo XX, como respuesta a la necesidad que existía de perso­nal capacitado para trabajar en la construcción del Canal de Panamá.

Mediante Decreto N° 35 de 1907 se crea esta institución, la cual abre sus puertas el día 7 de noviembre de 1907 bajo la dirección, del señor Ernesto Hoffman, de origen alemán.

El Colegio Artes y Oficios inicia sus labores en las instalaciones del Colegio de Comercio e Idiomas ubi­cado en calle 12, El Chorrillo.

Los cursos que ofrecía eran: He­rrería, Cerrajería, Mecánica, Hojala­tería, Ebanistería, Fundición, Cince­ladura, Dibujo de Escultura, y Encua­demación, atendidos por los profeso­res: Ladislao Kudellick, Juan Strut, Máximo Pluhacth, Gustavo Merse- bulger, Hugo Plonka, José Landes, y Juan Nolden.

Ya en nuestra época republicana se promulga la ley 11 del 15 de mayo de 1904, que crea la escuela de Artes y Oficios, pero no es hasta el 26 de junio de 1907 y bajo la dirección de don Melchor Lasso de La Vega, cuando en verdad se inicia su organización.

En 1919 don Melchor dirigió nues­tra escuela con mucho acierto.

Funda los talleres de automovilis­mo y reparaciones. Su visión de edu­cador lo lleva a crear nuevos talleres, que son importantes y puntuales en el desarrollo del país.

En 1925, el entonces presidente de la República, Rodolfo F. Chiari, lo nombra embajador en España, cargo en el cual llenó de gloria a su tierra natal. Murió en la ciudad de Panamá el 20 de septiembre de 1942, a la edad de 77 años.

El plantel inicia sus labores con una matrícula de 42 alumnos distribuidos en diferentes cursos. Su primera gra­duación se llevó a cabo en marzo de 1913, con solo 12 estudiantes.

A medida que el país empieza a tener fe en la bondad de esta institu­ción, va ascendiendo gradualmente.

La escuela está ubicada hoy en la vía Bolívar frente a la Universidad de Panamá. La matrícula actual es de 1,480 estudiantes, atendidos por 151 profesores aproximadamente.

Cuenta con dos planes de estudios: un Bachiller Industrial y un segundo Ciclo Industrial y 24 talleres. El cole­gio está administrado en la actualidad por un cuerpo directivo encabezado por el director Raymundo Hurtado Lay; un rector titular y subdirector académico, profesor Norato Gonzá­lez; y un subdirector técnico, profesor Jorge Fernández.

Redactado por: Raúl Fuentes

Fuente: Diario la Prensa, Edición extra centenario, Página No. 6, domingo 13 de abril de 2003

 

José Daniel Crespo

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Una de las contribuciones más positivas y de más profundas proyecciones que registra el desarrollo de la educación panameña, corresponde a la gestión del doctor José Daniel Crespo, sin duda una de las per­sonalidades más vigorosas que registra la historia de la enseñanza en nuestro país. Como profesor, como inspector general de enseñanza, como asistente técnico del Ministerio, como ministro de Educación, y también como autor de obras de texto y de orientación profe­sional, el doctor Crespo encabezó un movimiento renovador que es tal vez el esfuerzo más completo y consistente que hasta ahora se haya desarrollado para modernizar y profesionalizar la educación nacional.

Sin duda, Panamá puede enorgulle­cerse de muy buenos maestros, de ex­celentes profesores, de magníficos ad­ministradores de la educación. Pero son muy escasos, en cambio, los que han creado una doctrina educativa, los que han señalado una filosofía y una orientación a la escuela panameña, los que han establecido principios, normas y sistemas para intensificar el proceso evolutivo de nuestra enseñanza.

Entre esos pocos que sentaron doc­trina, que señalaron rumbos, que ela­boraron sistemas y métodos, que orien­taron el desarrollo de la enseñanza en Panamá, el doctor José Daniel Crespo ocupa un lugar de señalada distinción. A él correspondió, en efecto, introducir en Panamá los principios de la escuela nueva, de la escuela activa, de la activi­dad educativa que tiene como centro de acción al niño y que reconoce al estu­diante como el elemento principal de la organización y del desarrollo de la en­señanza.

 

Pero no se limitó el doctor Crespo a dictar normas y a señalar doctrinas, sino que dio al maestro los instrumentos necesarios para mejorar su capaci­dad profesional y facilitar la utilización de los nuevos métodos y sistemas que se hacían necesarios para avanzar hacia las nuevas metas, hacia los nuevos ob­jetivos del proceso educativo. En efec­to, él preparó guías metodológicas, textos de lectura y de geografía, obras didácticas, que al mismo tiempo ayu­daban al niño al mejor aprovechamien­to de la enseñanza, y facilitaban la labor docente.

Parte importante de esa labor de orientación que realizó el doctor Cres­po está recogida en una serie de “circu­lares pedagógicas” que dirigió a los educadores de todo el país cuando era inspector general de Enseñanza. Escri­tas hace 35 años, esas circulares con­servan sin embargo plena actualidad, porque el proceso de renovación que en Panamá introdujo el doctor Crespo está aún en desarrollo.

Como un homenaje a la memoria de este gran educador panameño, a quien la educación nacional debe desde doc­trinas y sistemas metodológicos hasta principios y normas legales que consti­tuyen sólido fundamento de la estabili­dad del educador, deberían reproducir­se las circulares pedagógicas a que hemos hecho referencia.

El lector observará que estas circu­lares están escritas en una forma tan sencilla y amena, tan clara y precisa, que no solamente ayudan a los profe­sionales de la enseñanza sino también a los padres de familia, y aún directa­mente a los estudiantes de los grados superiores. En efecto, el hombre y la mujer que tienen interés y preocupa­ción por el presente y el futuro de sus hijos, encontrarán en estas recomen­daciones, fáciles de entender y de se­guir, auxiliares valiosísimos para di­rigir en forma más positiva el desarrollo físico y mental de los niños y adolescentes.

Autor: MARIO AUGUSTO RODRÍGUEZ

Fuente: La Prensa, edición extra centenario; Página No. 19,  domingo 13 de abril de 2003.

Richard Neumann

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Richard Neumann nació en Prusia del Este, Alema­nia, el 23 de octubre de 1883, hijo del matrimonio con­formado por Hermán Neumann y Augusta Laubinger de Neumann. Realizó sus estudios en la escue­la media de Keenigaberg y los universitarios en el Seminario de Waldau, graduándose de maestro en 1903 y de profesor en 1907.

Casado con doña Margarete Kohl de Neumann, él y su fami­lia llegaron a nuestro país al ini­ciarse la segunda década de siglo XX, procedente de Keenigaber, nacionalizándose panameños.

Neumann comenzó en nues­tro país una obra educativa que en distintos cargos no habría de abandonar hasta su jubilación, dejando profundas huellas de ella con el ejemplo constante de su fervorosa vocación docente, de su cultura y su saber, de su hi­dalguía y gran caballerosidad, de su consagración a la tarea que se le había confiado, y de su ca­pacidad poco común para deri­var la máxima eficacia de su labor profesional.

Ejerció el magisterio en el Ins­tituto Nacional como profesor y director, hasta llegar a la Rec­toría del Nido de Aguilas. Además, se desempeñó como inspector general de Enseñanza y como director de la Escuela Nor­mal de Institutores.

Fue nombrado profesor super­numerario en enero de 1947 y tra­ductor del idioma español al alemán, en julio del mismo año.

Callada y silenciosa ha sido entre nosotros la actuación del profesor Neumann, como corres­ponde a quienes orientan sus afa­nes hacia la formación intelec­tual y cultural de las nuevas ge­neraciones.

Rasgo destacado también del profesor Neumann fue su leal y entrañable devoción por Pa­namá, pues, aunque prusiano de origen, no tardó en sentirse espi­ritualmente vinculado a la repú­blica, al adoptar nuestra naciona­lidad de manera voluntaria.

Lo hizo obedeciendo a un sin­cero impulso de cordialidad y afecto hacia el país donde vivie­ra tanto tiempo y donde sucesi­vas generaciones recordarán a cada paso su obra de cuarenta

años al servicio de la educación.

Maestro en todo sentido de la palabra, puso al servicio de su noble apostolado todo: sus vas­tos conocimientos y su corazón. Por eso, cada alumno suyo y cada escuela lo añoran con respeto y veneración.

Consciente siempre de la ma­jestad de su trabajo, dedicó su espíritu y su sabiduría a la misión de señalar a la juventud enco­mendada a sus cuidados derrote­ros de probidad moral y cultural.

En esta elevada tarea, virtuoso y consagrado, el insigne maestro Neumann fue y sigue siendo faro de luz para las actuales y futuras generaciones.

Con la magia de su fe y de su entusiasmo contagioso por la en­señanza hizo prodigios cuando todo estaba por hacerse en la república.

Su nombre se conservará pal­pitante en el alma de cada pana­meño con el correr de los años, como indelegable permanencia en el recuerdo de una vida sin pausas que irradió dignidad y be­lleza y que señaló, con clarivi­dencia de predestinado, los me­jores caminos de la niñez.

por: GUILLERMO MENDEZ PEREIRA

Fuente: Extra Centenario, Diario la Prensa, Página 14, domingo 13 de enero de 2003.

 

La Masacre en la Huerta Sandoval

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Es un libro que compre en la feria del libro del año 2016, me parece interesante que al pasar los años, sale mas información sobre el fin del periodo militar. Es una fuente mas a mi pequeña biblioteca.

Historia del SS Colón, en la lucha de Pedro Prestán

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Joe Dimaggio en los carnavales de 1946

Fuente: Diario la Prensa, Domingo 26 de febrero de 2017; Página 4B.

 

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tomado de: http://impresa.prensa.com/mosaico_dominical/Carnavales-Joe-DiMaggio_0_4698280167.html

Yolanda Pulice de Rodríguez

 

16832247_10155002379913554_5416945358759514784_nPANAMÁ. Si bien, en la historia electoral panameña las tres magistraturas del Tribunal Electoral (TE) han sido ocupadas por hombres, hubo un capítulo que le cedió el paso a la mujer pero su legado no dejó los mejores recuerdos. Se trata de Yolanda Pulice de Rodríguez, quien hasta ahora ha sido la única fémina que ha ocupado una de las magistraturas del TE. Su ascenso se dio culminando la dictadura.

Según datos históricos, Pulice fue nombrada magistrada presidenta del TE en 1989, y se le acusó de ser co-responsable, en complicidad del exhombre fuerte Manuel Antonio Noriega. del irrespeto a la voluntad popular al anular las elecciones en las que ganó Guillermo Endara.

Pero el 28 de agosto de 1991 el TE decidió sobreseer definitivamente a Pulice por haber prescrito la acción penal, y además dictaminó remitir copia de todo el proceso al Ministerio Público, con la finalidad de que se investigara el caso penalmente.

Luego, el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, le concedió un indulto a Yolanda Pulice, pero el fiscal segundo de circuito, Luis Martínez, presentó una advertencia de inconstitucionalidad la cual fue rechazada por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) bajo el alegato de que la advertencia presentada por Martínez resultaba inadmisible, toda vez que el decreto impugnado ya había sido objeto de análisis.

fuente: http://laestrella.com.pa/panama/nacional/tropiezo-yolanda-pulice-corte-electoral/23547791

Revista Lotería «Con G de Guna y de D de dule)

ouoooj6anteejz

me han  llegado a mi apartado postal todas juntas… dios

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